martes, junio 3

astros

leer y escribir
escribir y leer
me río te ríes nos reímos
te juego me juegas nos cansamos
tirados aprendemos observando
cosas
                                               bellas                                                               
                                                  interesantes
tontas
no puede terminarse tan rápido
tan pronto
leo y escribo y no termino más
lees y escribes y el camino se expande sin horizonte
lunas de sal
soles de sol
que giran
 y giro y tu giras y giramos
y rodando nos vamos amando
queriendo en el ruido 
que se siente como un mundo circular

"La hora de la estrella"


Funcionaba en el tiempo la máquina inmensa. Daba la hora de la estrella y todos se ponían a olvidar. Así, se desenchufaban la mente y el cosmos bailaba, danzaba y giraba; estaban juntos y solos, ¡Se volvían libres!


Fluctuando en cualquier color vivo, respirando la vastedad del péndulo en la máquina aterradora y cautivante, que atravesaba la opacidad.


Como el éxtasis inesperado para el tamaño de sus cuerpos, y los pétalos sueltos desesperados e intocables rebotando en los cráneos vacíos y las pieles lamiéndose para no perder nada de sí.


Una nueva facilidad, íntima exclamación de estar encantado, luego tentativas de reproducir la explosión en cada acto de amor carnal, y transfigurados, desechos los cuerpos acezan con tristeza a lo invaluable.


Sobre el encuentro de las nadas con el todo, probablemente ninguna cosa fue dada, era la hora de la estrella, una esmeralda abierta en su estuche cerrado ¿y entonces?

martes, abril 22

desmayo

desvaría, encontrándose enredada de imágenes otra vez. naturaleza absurda.
la aparente hoguera que le pide más y el sol entre el follaje se aproxima demasiado
se acerca y la toca, arde por dentro y ella retuerce su brazo empujándolo más allá de su fiebre
tan sólo piel extraviada, corre inmóvil sobre las hojas secas, desde abajo hacia afuera, y el sudor se desliza por la frente de surcos profundos, baja hacia el tabique, la sal en los ojos abiertos, siempre abiertos. una mueca articulada, el grito ahogado.
Desmayo.
por no ser momento, la fatalidad de su cuerpo eterno es maligna, a través del cansancio resuena el crujido, se dobla su voluntad y entre labios delgados escapa el aire que lo alimenta y lo acerca,
ella da la señal, cuando él ataca en su turno final,
no quiere ver más.


martes, abril 15

un columpio se hace con soga

    Un calor que mata sin dos o tres vasos de agua. Pero a la sombra del ciruelo del jardín y sentado en este columpio se balanceaba sin prisa. "No ha venido aún", se decía. La esperó sin sospechas ni recelos. Un gusto a mate amargo y el olor a pasto cortado hoy por la mañana. "Qué raro que no haya sonado el timbre, no veo la hora de agarrar la bici y salir a dar vueltas y vueltas con ella. Si, perderse un ratito del calor que nos molesta al abrazarnos y mojarnos con la manguera mientras su perro viene a jugarnos con el agua. O ir hasta el río y pasar la tarde tirados hablando de todo y de nada," Pero no venía aún. "Quizás su mamá la tiene ocupada limpiando o haciendo algún mandado, tal vez se le pasó la hora mientras tocaba el violín, ¿qué estará haciendo? si es verano, váyase a saber." De un arrebato se levantó corriendo a mirar el reloj de la cocina: las 8.
    Esa noche soñó: era su fiesta de cumpleaños y el prestidigitador decía abracadabra y los pañuelos de colores desaparecían de sus manos. Dio media vuelta entre las sábanas y detrás del mago, en la puerta de entrada estaba ella. Y aquel precioso vestido blanco con volantes y un lazo celeste con un gran moño. Lo había reconocido enseguida, así estaba ella en su último cumpleaños, cuando él le dio esa tímida carta empapada con gotas del perfume de su madre. Ella lo esperaba con una sonrisa, la misma que sin saberlo se le dibujaba en el rostro; y él no sabía cómo escapar de la sorpresa que el sonriente prestidigitador colocaba con un ademán incitante frente a su nariz. El mazo se apareció, y en ese preciso e infinito momento de duda, de todas las cartas tomó una, para terminar ya con el juego. Cuando finalmente levantó su vista, ella se había ido.
    Se despertó sobresaltado, su garganta oprimida no hacía más que tragar saliva y sus ojos trataron cerrarse en vano. Luego de un rato sin conciliar su sueño, se levantó de la cama y se vistió. Tomó la bicicleta y salió por el portón de atrás, a dar vueltas y vueltas sin pensar, hasta llegar a su casa, la de ella. Se quedó mirando su ventana abierta, esperando, cuando bien sabía que allí estaba, durmiendo. Todo esto no era pavada, y se le pasó por la cabeza por culpa del olor a pasto cortado, que le hacía compañía sentado en el cordón de la vereda.



viernes, abril 11

bumbuna

a mi lado, te soplo palabras y pedacitos de melodías al oído, para emborracharte de sueño los ojitos,
se cierran a medias y para que no hagas trampa los párpados quedan sellados por la magia de un beso.
te arrullo en mi lecho, en mis brazos y mis manos van y vienen revoloteando en tu lienzo de cielo tibio,
en tus hilos salvajes, desanudando el nosequé que me tiene encantada en esta tarea difícil, la labor de cariño y paciencia que se repite a si misma todas las noches hasta que llega el alba y el fresco,
hasta que te siento fluir en mí por fin tranquilo, solo un barco en un lago toma el vaivén de las olas bajo el cielo titilando y se pierde dentro de las sombras que descansan sus oscuridades en lo demás.
tus oscuridades se llenan de luz de a poco, al despertar si me miras, con bostezos sonrío y caigo rendida.

lunes, enero 13

hermana

encontré tu alamar en el borde de la cama,
tu, tan loca buscándolo por donde se encuentran nada más que amarguras.
si no queda otra, es obligación.
pero ojo, siempre se puede trampear novando,
por mañanas que desquician de vivir debajo de las sábanas.
cuando llegó era piel y alma, cenceño de amor,
y míralo ahora, un árbol lleno de flores ya casi frutos que al vaivén de los meses esperan.
yo sé que algún día se irán en su tándem,
los veré partir entre los finos encantos de tu vestido,
y aquí todo seguirá igual,
será sólo un verano para dos.


domingo, diciembre 15

i

"y lloró con la idea de tener un hijo, tomando ácido debajo de un árbol, con un vestido de flores en un mediodía de verano"

domingo, diciembre 1

o morfeo me está engañando

cuando me tiro sin pensarlo, cuando caigo despacio o cuando me acuesto en vano, oigo cómo contra todo mi cuerpo, está el pulso del sueño retumbando

giro para acá para allá, sobre mí sobre todo el revoltijo de sábanas,
 imposible pensar o tratar de evadirlo, casi segura que si escapo termino de cabeza en el suelo y abriéndome con el paso de viento entre sus brazos

difícil es saber qué tiempo será cuando me caiga o me deje llevar con paz sin paz me voy cansando, así oigo su dulce canto; para mi suspiro el sol sale,
o morfeo me está engañando


sueñeros